— Sí, tenemos un hijo… Un hijo que casi pierdo y del que no te importó mi dolor, un hijo que tuve que esconder y con el que tuve que escapar para salvarlo… Y para salvarme de las garras y del odio de su padre… Todo gracias a ti… — Murmuró Ania con rabia.
— Sabes muy bien que yo jamás le habría hecho nada a Elián y no tiene ni idea de cuanto me dolió, cuánto sufrí yo también y lo que todavía me duele haber pedido a nuestro otro hijo… — Alegó Liam, acercando su rostro al de ella, con el entrecej