Esa noche, después de llegar a casa, compartir con su hijo, cenar, tomar un baño y prepararse para dormir, Ania se detuvo por largo rato frente al espejo de cuerpo completo, mirándose.
¿Ver otra vez a Liam? Eso era imposible, él la reconocería y entonces, todos estos años escondiéndose habrían sido en vano.
Pero, por otra parte…
Ya ella no era aquella niña que lo conoció en la universidad y que estuvo tontamente enamorada de él por los cinco años de la carrera.
Y tampoco era la misma joven