Ania llegó a la siguiente estación todavía limpiándose las lágrimas, su vida se había convertido en una montaña rusa llena de incertidumbre, por lo que, no sabía lo que le esperaba.
Al llegar, ella vio a lo lejos un elegante hombre de traje, algo mayor, quien portaba un cartel con su nuevo nombre.
“Victoria Anderson”
Ania intentó calmarse de los nervios respirando profundo, porque de ahora en adelante, este sería su nuevo nombre y su nueva vida.
— Buen día… — Ella saludó al hombre que porta