Adara estaba buscando algo de comer en los cultivos que estaban al garete, sacaba de en medio de hierba mala alguna patata o zanahorias.
Luego iba a cocerlas y las comía con voracidad, fue cuando vio acercarse a una joven, usaba un traje de piel y parecía muy atenta a cada sonido.
Ella se armó de una pica y esperó su acercamiento.
—¿Qué quieres?
—Lotar fue destruido y tú… ¿qué haces aquí?
—Vivo aquí.
—¿Eres una sobreviviente de Lotar?
—Yo… viví, pero no recuerdo quién soy.
Eso era nuevo, sonrió para darle confianza.
—Los lobos atacaron Lotar hace ya varias lunas, nadie quedó en pie.
—No estaba en el pueblo… Volví por mi padre, pero ya no está.
—¿Cómo te llamas?
—No lo recuerdo… Creo que algo malo me sucedió y ahora estoy sola.
—Bueno, suelo venir por comida, Lotar tenía cultivos y ganados.
—Los cultivos todavía dan algo y del ganado no sé, ¿tienes nombre?
—Lyra.
—Es un lindo nombre. Es bueno tener un nombre, yo no lo recuerdo, pero a veces tonteó con uno poderoso.
—Te entiendo, cuídat