—No debí dejarla ir —dijo con impotencia Stefano—, es peligroso y si el lobo negro la descubre la puede matar.
El monje Zunen le respondió.
—Era el riesgo y ella quiso seguirlo.
Stefano maldijo a los cuatro vientos y le comentó.
—Perdí a mi padre, perdí mi vida y no puedo perder a mi luna.
—Confiemos en Adara, ella parecía decidida a vengar tu afrenta y a Lotar.
El corazón de Stefano estaba apretado y dolida ante su ausencia.
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Adara recibió un presente de Orestes, un hermoso collar que ella a