A la mañana siguiente, no pude soportar más el estudio. Necesitaba aire, pero, sobre todo, necesitaba probar si la tensión de la casa era solo un espejismo interno o si se extendía al mundo real.
Cuando Luca apareció en el marco de la puerta de mi estudio —con una taza de café completa y entera esta vez—, aproveché el momento.
—Necesito salir —declaré, sin preámbulos. Cerré el portátil con autoridad—. Es crucial para mi investigación. Mi protagonista necesita ver el mundo exterior, una que no s