El laboratorio real de Argemiria, ubicado en el ala este del palacio, era un espacio raramente visitado por la familia real. Elian contemplaba el sobre sellado sobre la mesa de acero inoxidable, su respiración contenida mientras el Dr. Voss, jefe de medicina forense del reino, permanecía en silencio a su lado.
—¿Está completamente seguro de estos resultados? —preguntó Elian, su voz apenas un susurro en la estancia aséptica.
El doctor, un hombre de sesenta años con ojos cansados que habían visto