El Gran Salón del Trono de Argemiria resplandecía como nunca antes. Los vitrales centenarios filtraban la luz matinal en haces multicolores que danzaban sobre el mármol pulido. Las banderas del reino ondeaban majestuosamente desde las altas columnas, y el escudo de armas de la familia real —un león coronado sobre un campo de estrellas— dominaba la pared principal tras el trono.
Anya Ríos se encontraba en primera fila, con un vestido azul medianoche que había elegido cuidadosamente para la ocasi