El invierno había llegado a Argemiria con una belleza implacable. Los jardines del palacio, antes exuberantes y coloridos, ahora descansaban bajo un manto de nieve inmaculada que brillaba como diamantes bajo el sol pálido de la mañana. Desde la ventana de sus aposentos reales, Anya contemplaba aquel paisaje transformado mientras sostenía una taza de té caliente entre sus manos.
Seis meses habían transcurrido desde su coronación junto a Elian. Seis meses de aprendizaje, de reformas, de resistenc