El Salón del Consejo Real resplandecía bajo la luz que se filtraba por los vitrales históricos, cada uno representando a un monarca anterior de Argemiria. Elian, de pie junto a la gran mesa de roble tallado, observaba cómo los consejeros tomaban sus asientos. El aire parecía cargado de electricidad, como si una tormenta invisible se gestara dentro de aquellas paredes centenarias.
Anya permanecía en un discreto segundo plano, pero sus ojos no abandonaban la figura del príncipe. Había pasado la n