El mensaje parpadeaba en la pantalla del teléfono analógico, un faro de luz fría en la oscuridad de mi aislamiento.
«Busca a la abogada que firmó el primer contrato no exclusivo.»
El código me golpeó con la fuerza de un latigazo. Mi mente retrocedió en el tiempo, atravesando el trauma de los últimos años, hasta llegar a mis primeros días como abogada junior. Antes del matrimonio forzado, antes de que Adrián Varela me reclamara como su esposa y trofeo, yo había intentado salvar a mi padre firman