El video del intruso en nuestra guardería privada fue un golpe de realidad que cortó el aire del despacho con la frialdad de un bisturí. Adrián, con la mandíbula apretada hasta casi fracturarse, no esperó a que yo diera una orden. En cuestión de segundos, activó el protocolo "Cero Absoluto": la Torre Varela se selló, los sistemas de seguridad fueron reiniciados por Clara Voss con una frecuencia de barrido inaudible y el equipo Alfa comenzó una purga interna que no dejaría piedra sin remover.
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