El panel biométrico parpadeaba con una luz roja intermitente, el latido artificial de un secreto que amenazaba con destrozar los cimientos de mi cordura.
Clara Voss me observaba desde el otro lado de la inmensa mesa de madera negra, inmóvil, como la guardiana de un inframundo corporativo. La decisión era abrumadoramente simple en papel: conservar intacta la memoria de mi madre y reinar sola sobre Varela Global, o salvar al hombre que me había arrastrado a este infierno.
Pero Adrián nunca me hab