Habían pasado unos cuantos días después del regreso de Europa, y que Patrick se quedara en casa. Anne se sentía cada vez más ansiosa. Su padre llegaría ese día, pero igual, al mediodía, tendría una junta solo de accionistas. La junta la había pedido William, y ella accedió a tenerla. Tenía que ver qué diablos quería su tío.
—¿Qué sucede, Anne? —preguntó Alexander mientras la tomaba de la cintura por detrás—. Luces un poco alterada —el hombre se mostraba preocupado—.
—Esta junta no me gusta nada