La tarde comenzaba a teñirse de tonos cálidos, el sol colándose por los ventanales de la habitación principal de la mansión Lewis Benson. El ambiente era tranquilo, pero en el aire había algo distinto... algo denso, palpitante. Anne aún estaba entre los brazos de Alexander, sintiendo el calor de su cuerpo, la seguridad de su abrazo, y la intensidad de su mirada.
Alexander acariciaba su espalda con lentitud, como si temiera que se desvaneciera. Había algo en ella, en cómo lo miraba, que lo hacía