Anne conducía hacia la oficina con la mente aún en calma. Los días recientes habían transcurrido sin mayores sobresaltos, salvo por la inquietud constante que su madre despertaba en ella, como una sombra persistente en el fondo de su pensamiento.
Al llegar al edificio de Lewis Enterprises, el inusual movimiento de gente en la entrada no le pareció extraño… hasta que un hombre mayor, de traje arrugado y sonrisa gastada, se interpuso en su camino.
—En persona eres mucho más bella que en las fotos