Al filo del abismo (1era. Parte)
El mismo día
Bagdad
Yassir
La verdad no siempre trae paz. A veces, en lugar de liberar, destruye. Hay verdades que no se pueden pronunciar porque no solo hieren a quien las dice, sino también a quien las escucha. Callar entonces parece un sacrificio, una forma de proteger lo que aún puede salvarse, aunque por dentro carcoma como un veneno lento.
El silencio se convierte en refugio y condena al mismo tiempo: refugio porque evita el desastre inmediato, condena porque sabemos que tarde o temprano