Ocho años después
Londres
Yassir
El nacimiento de nuestro pequeño Asad trajo una felicidad que no sabía que podía existir. Risas, noches sin dormir, pañales que parecían multiplicarse solos y un amor tan grande que dolía en el pecho. Pero también… había miedo.
Sí, tenía miedo. No quería repetir los errores de mi padre. No quería ser un tirano ni un hombre al que mi hijo temiera mirar a los ojos. Quería criarlo con amor, paciencia y fe. Que confiara en mí, que me buscara cuando el mundo se volvi