Regresar a mi habitación después del encuentro con la vieja fue como entrar en un sueño extraño. Mi mente, que hasta hace un momento solo contenía el plan de escape y la promesa de Haldor, ahora estaba llena de una antigua profecía, de un dibujo que me reflejaba y de la idea de un guerrero unificador. La posibilidad de que mi presencia aquí fuera más que un simple capricho de la guerra me inquietaba. ¿Destino o coincidencia? No tenía tiempo para desentrañarlo. Lo único que importaba era que, co