34: El Rito de la Entrega.
—Si quieres irte, hazlo ahora —Dijo el rubio, con la espalda apoyada contra la cama. —Porque si te quedas, no voy a dejarte ir.
—No quiero irme.
—¿Estás segura?
—Nunca he estado más segura de nada.
Me miró. Sus ojos azules, oscurecidos por el deseo, recorrieron mi cuerpo con una lentitud que me hizo arder.
—Acércate. —Ordenó, con una voz grave que vibraba en mi pecho.
Obedecí. Hasta que estuve encima de él, tan cerca que podía sentir el calor de su cuerpo, el aroma de su colonia, la intensidad