37: Intruso.
Javier. El hombre del que había huido. El que me había prometido el mundo y me había dejado con las manos vacías. El que me había hecho creer que me quería para robarme todo lo que tenía cuando estuve en la universidad lejos de casa.
—¿Cómo has conseguido este número? —Pregunté, con la voz quebrada.
—Eso no importa. Lo que importa es que sé dónde estás. Sé con quién estás. Y sé lo que estás haciendo.
—No estoy haciendo nada.
—¿Ah, no? —Su risa fue un sonido seco, desagradable. —Te fuiste de Col