36: Mi Pasado Regresa.
La pregunta cayó como un meteorito en medio de la mesa. William me miró, y en sus ojos vi el mismo miedo que sentía yo. El miedo a no estar a la altura. El miedo a fallar. El miedo a querer demasiado y perderlo todo.
—Helena es Helena. —Respondió finalmente. —Y si algún día quiere ser algo más, lo decidiremos juntos. Pero nadie puede reemplazar a tu mamá, Luciana. Nadie.
Lucy asintió, con una seriedad que no le conocía.
—Lo sé. —Bajó la vista. —Pero mamá ya no está. Y Helena sí. Y me gusta que