La entrega continuó. Tiago tenía planes de hacerla sentir amada, de que sintiera el verdadero amor por dentro.
—Vamos a darnos un baño —dijo él con una sonrisa traviesa—. Pero no es cualquier baño.
La sorpresa la llenó de curiosidad mientras seguía sus pasos. Sentía un cosquilleo nervioso en el estómago, una mezcla de deseo y expectativa.
Cuando llegaron al baño, el espacio era un santuario: la bañera llena de pétalos de rosa, burbujas perfumadas que flotaban en el aire, y esencias aromáticas q