47. Me sentía miserable.
Zaira
Mi corazón retumba con fuerza. Celina está a punto de decirle a la prometida de Leonardo que yo soy la amante, pero cuando creo que todo está perdido, Marcos interviene.
—Creo que no es el momento para sus peleas, y menos en un hospital. Deberían comportarse. Señora Celina, contrólese. Y señorita Angélica, usted también, recuerde mantener postura.
Mamá me tomó las manos y las apretó con evidente nerviosismo. Angélica miró a Marcos con molestia y luego se encogió de hombros, restándole imp