48. Queria verla.
Leonardo
Mis párpados pesaban y apenas podía intentar abrirlos. Escuchaba la voz chillona de una mujer, tan escandalosa que me recordó a Angélica.
—Amor, por favor, despierta ya.
—Señorita, tenga paciencia —respondió alguien más.
Las voces me estaban hartando, así que hablé con dificultad.
—Por favor… ¿podrían dejar de hacer tanto ruido? Me duele demasiado la cabeza.
—Por fin despertaste, Leonardo. — gritó la mujer —Escúchame, soy Angélica —dijo ella con dramatismo.
Abrí los ojos y me decepcioné. ¿Será que estoy en la capital? por eso ella esta conmigo. ¿Que habrá pasado?
El médico se acercó de inmediato.
—Señor Valverde, ¿se siente bien? ¿Puede verme bien? —preguntó mientras revisaba mis pupilas. La luz del foco me debilitaba más.
—Estoy bien… pero tengo mucha sed, doctor.
—Enseguida pediré a la enfermera que le traiga agua. Luego haremos unos exámenes. Su cirugía fue complicada, pero por suerte ya está fuera de peligro.
Asentí. Cuando el médico salió, Angélica se acercó a darme beso