23. Asesina.
Leonardo
Griselda estaba empacando su maleta mientras lloraba, aunque sin lágrimas. Se notaba demasiado que eran lágrimas de cocodrilo. No le creía absolutamente nada cuando hacía sus berrinches y trataba de chantajearme. Según ella estaba molesta conmigo porque me llevé a María a la casa del lago. Ya le había explicado que sería algo temporal, pero aun así no quiso creerme. Bah, ni siquiera debo darle explicaciones
Es mejor que se regrese a Francia y termine la universidad. Cuando se gradúe, le