24. Furia.

Leonardo

Estaba furioso cuando llegué al rancho. Lo primero que se me vino a la mente era reclamarle a Zaira y decirle sus verdades del por qué salió del rancho; esa iba a ser una buena excusa para quitar mi furia con ella. No sabía qué hacer, claro, iba a hacerla pagar. Al entrar, Marcos se encontraba ahí; al verme me saludó, pero luego notó mi rostro. Yo no dije nada, entré directamente a la casa grande y él venía detrás de mí. María estaba ahí; al verme se puso rígida.

—Señor Leonardo, buena
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