22. Salida.
Zaira
Miraba mi teléfono una y otra vez, esperando una llamada de ese hombre que realmente se había metido en mi piel, a pesar de que me encontraba molesta con el.No le he querido hablar porque me dijo tantas cosas hirientes. Sabía que él estaba con su prometida, y los celos me estaban carcomiendo por dentro.
No podría sentir esto. Soy una estúpida, una ingrata e inmadura... solo soy la amante nada mas.
Por otro lado, me sentía ofendida por la manera en cómo Leonardo me había dicho que si estaba segura de que él era mi primer hombre. ¡Qué absurdo e indignante! Se nota que es un arrogante obstinado. Cree que soy una mujer cualquiera. Fue el primero. Solo que en aquel momento ninguno de los dos estábamos en nuestro juicio cuando sucedió todo aquello, por eso él no creyó que yo era virgen.
—Tita, tita —escuché decir.
Me encontré con mi sobrinito, que venía corriendo hacia mí.
—¿Qué pasa, cariño? Te veo agitado. ¿Te cansaste de correr por todo el jardín? —le pregunté.
Él sonrió de par en