FREYA
El cielo estaba despejado, y el sol brillaba con una calidez que no sentía desde hacía semanas. Me encontraba junto a Caleb, de pie en lo alto de la colina que daba la bienvenida al territorio del reino del fuego, esperando.
Los árboles temblaban con la brisa. Mi pecho latía con fuerza. Era un día importante. Hoy, las tres manadas finalmente se unirían en un solo territorio, y con ellas, nuestras últimas esperanzas de vencer a Naia.
—¿Estás nerviosa? —preguntó Caleb a mi lado, con una le