NARRADORA
— Así construimos en el pantano para estar a salvo de las inundaciones y algunos depredadores.
Le respondió y Ana no entendía por qué si la vida era tan difícil ahí, seguían encaprichados en seguir en la misma área.
— ¿Te gusta? - le preguntó pegándose a su espalda y rodeado su cintura, piel contra piel y el corazón de Ana se aceleró al sentir la dura columna rozándose entre sus nalgas.
— Sí, gracias por ser considerado – le dijo mirando a este sitio salvaje como él, pero a la vez, cá