VINCENT
Dejamos de besarnos profundamente y se separa para girarse.
— ¿Así?— me pregunta con esa voz para pollas que sabe que me enloquece.
— Pega tus piernas princesita – ordeno ronco en su oído mientras hundo mi nariz en su cabello rojo húmedo y olfateo profundamente su dulce olor.
Mis caninos salen sin control a la vez que mordisqueo su hombro, la lamo y beso el lateral de su cuello.
Mi mano va delante a toquetear y apretar sus grandes senos que me encantan, a pellizcar uno de sus rozados pe