HAKON
Mi lobo me ruge en la mente, llena de imágenes locas de mí, montando a Anastasia como un demente.
Yo tampoco aguanto más juegos o provocaciones, la necesito como respirar.
— Espera Ana… sshhh… te deseo loba, ahora, Ana, ¡ahora!
La detengo a duras penas y le saco mi polla enrojecida por todo su delicioso abuso, llena de saliva, marcas de dientes y presemen.
Su boca exhala aire caliente, agitada y sus feromonas lujuriosas invaden mis sentidos.
Ella me mira seductora desde abajo, prov