NARRADORA
Hakon había dejado a sus hombres en una parte de los bosques cerca del castillo con la orden de que no lo buscaran así estuviesen agonizando.
Que enterraran al muerto y cuando él regresara, le dieran la noticia, así de directo e insensible, pero los fuertes y curtidos guerreros que lo acompañaban, ni siquiera profirieron una protesta.
Incluso deseaban regresarse al pantano, pero las órdenes de su líder se respetaban sin rechistar y al que no le cuadrase, bien podía retarlo a un duelo.