NARRADORA
«Si entraba corriendo y cerraba la puerta, ¿quizás podría escapar?»
Anastasia pensó ilusamente, sin embargo, cuando dio un paso al interior de su habitación, el agarre del bastón de Dalila se enganchó en su vestido por el cuello, deteniéndola.
— ¿En serio te vas a comportar como una chiquilla?
¡BAM!
La puerta se cerró de golpe, quedándose ambas solas en el cuarto de la Beta.
— Sacerdotisa yo…
— ¡Encontraste un macho! – Dalila ya sacó todas sus conclusiones, recogiendo el bastón, olfa