NARRADORA
Ana lo supo, no importa lo mucho que caminó en el sentido contrario, él la siguió y la acechaba, desde que salió del palacio comenzó a avanzar hacia ella.
Hakon la miraba depredador, como ella se sumergió bajo la cascada, alzando su cuello blanco bajo el chorro frío, cerrando los ojos de placer y revolviendo su cabello de fuego mojado que le caía por la espalda.
Su vestido se pegaba a su cintura y sus nalgas desnudas, sin dejarle mucho a la imaginación.
Ella lo estaba provocando d