NARRADORA
Marco estaba muy herido, pero más que su cuerpo, lo que dolía de verdad, era su propio orgullo.
Había tenido que fingir al final, para no morir por completo.
Solo quería hablar con Raven esa noche, incluso se arriesgó a entrar en su habitación, pero al oler las feromonas de ambos mezcladas, la lujuria y sexo aún en las sábanas y en el cuerpo de ella, se dejó dominar por los celos que nublaron su razón.
¡Ella era suya, no podía ser de nadie más!
Solo él podía rechazarla y recogerla ca