Cedrick
La pequeña esclava, delante de mí, me aseguraba que ella podía darme el trono del Rey Alfa.
Me asombró al saber que se había colado furtivamente en la mansión para verme y mucho más, descubrir que dentro de ella se escondía semejante poder.
— Pruébamelo— la miré fijamente y la sentí estremecerse.
Debo admitir que me produce un placer morboso dominarla.
— ¿Podemos estar a solas? – me susurró mirando con disimulo hacia mi Beta, que lo había mandado a buscar y estaba en una esquina como e