Capítulo 3

¡Fue un atentado!

Narrador omnisciente.

El fuego empezó a cubrir el contenedor, la Alfa aún seguía dentro de él.

En cuanto el beta se dio cuenta corrió a socorrerla, entró sin importarle que el fuego le causará lesiones, siguió hasta dar con su cuerpo, la tomó en brazos y la sacó, su cuerpo estaba lacerado, tenía una gran herida en su costado. Salió del contenedor y fue al auto.

Subió al auto que estaba esperando y la llevaron a una clínica, aún ella seguía inconsciente.

—Mi Alfa despierte por favor —Pedía su Beta, mientras el conductor conducía como un maniático.

Al llegar a la clínica la acostaron en una camilla, uno de los doctores se acercó.

—¿Qué le sucedió a la Alfa? —Preguntó el doctor.

—Ella estaba rastreando no se que, no me dijo y cuando ya estaba en el último contenedor este explotó, al parecer tenía algún dispositivo.

—Debería curar, ¿por qué no cura, debería hacerlo? —Dijo el doctor mirando la herida.

—Ha perdido mucha sangre —Dijo el beta.

—La llevaré al salón, eso de ahí parece plata —Dijo señalando el costado donde tenía la herida.

De inmediato llevaron la camilla a otra habitación, la prepararon para revisar su cuerpo, en el cual tenía varios morados, la herida era de gran tamaño.

El galeno empezó a sacar varios fragmentos de metal.

Media hora después tenía el último pedazo de metal, sus heridas empezaron a curarse de inmediato.

—¿Dónde está mi sobrina, que le sucedió? —preguntó su tío.

—La están atendiendo señor —Dijo el Beta Edril.

—¿Qué fue lo que sucedió?

—Había algo en el último contenedor —Se limitó a responder.

—Edril será mejor que vengas a atenderte —le dijo una de las enfermeras. —No podemos tener a los dos heridos —Edril la miró y asintió.

Camino junto a la enfermera, está lo llevó con él mismo doctor que atendió a la Alfa Naín.

—Veamos tus heridas —El galeno empezó a revisarlo, sus quemaduras curaban a paso lento, el galeno lo mandó a quitarse la camisa, y como lo sospecho él también tenía un pedazo de metal en su costado, pero este era del contenedor.

Sus heridas empezaron a curarse mucho más rápido ahora sí.

—¿Cómo está la Alfa? —Su preocupación se podía palpar.

—Esta mejor sus heridas curan mucho más rápido, las quemaduras ya son historia, este antibiótico te ayudará a sanar más rápido.

—Quiero estar con Naín cuando despierte —Dijo el Beta.

—Para estar con ella tendrás que estar al cien por ciento, cuando esa mujer despierte estoy seguro que querrá buscar hasta debajo de las piedras para dar con él o los culpables.

—También crees que todo esto se debe a alguien, o que alguien quiere acabar con la manada Blades Moon.

—Sí, desde que Naín, tomó el cargo de la manada están pasando estas cosas, antes habían ataques, pero no eran como ahora, estoy seguro que alguien quiere desprestigiar a nuestra Alfa y nosotros debemos estar con ella, debemos apoyarla en todo —menciono él galeno.

—Yo estaré para mi Alfa siempre, daré mi vida por ella, no voy a permitir que nadie le haga daño —El galeno asintió.

—Vendré dentro de unos minutos, no quiero que la Alfa destroce nada —El beta sonrió, ambos conocían el carácter explosivo de la Alfa.

El galeno entró a la habitación de la Alfa, está aún estaba dormida sus heridas ya estaban totalmente curadas. El galeno salió para dejarla descansar un poco.....

Horas después su Beta entró a la habitación, ella abrió sus ojos dejando al pobre Beta estático en su lugar.

—¿Dónde demonios estoy? —Rugió con tono de Alfa.

—Está en el hospital mi Alfa, sufrió una herida grave, pero ya Yaren sacó la plata.

—Alguien quiere verme muerta, esto fue un atentado, necesito ir a la naviera.

—Pero mi alfa no puede, tiene que quedarse aquí hasta que él doctor diga que se puede ir.

—No entiendes la magnitud de esto verdad, una herida no me detendrá, deberías saberlo ya —Mira severa a su Beta. —Quiero que te comuniques con Tamir y le digas que no deje entrar a ningún humano al área afectada, no quiero que toquen nada —En eso uno de sus hombres entró con una bolsa.

—Alpha aquí está lo que pidió.

—Gracias —Se levantó y tomó la bolsa, el hombre se retiró de inmediato.

Narra Naín.

Al despertar lo primero que veo es a mi beta quien me mira de manera exagerada.

—¿Alfa que va ser? —Me pregunta al verme de pie.

—¿Qué crees? Voy a investigar cómo fue que esa bomba llegó a uno de mis contenedores y como fue que esa mercancía terminó ahí, nada de lo que había ahí era mío.

—¿Magnitud? Cuándo habla de eso se refiere a que las sospechas que tiene usted son ciertas.

—Si Edril, por eso no quiero que ningún humano contamine el área donde fue la explosión, ellos no sabrán dar con el olor que sentí y sus investigaciones se basaran en el artefacto explosivo.

—¿Qué más sabe Alfa que no me quiere decir?

—Aun no tengo algo concreto, pero te lo diré en cuanto estemos en un lugar seguro —Lo miró de arriba abajo. —¿Estás bien, no te pasó nada, no hubo heridos?

—No Alfa no hubo heridos solo usted, todos estábamos un poco lejos cuando se dio la explosión.

—¿Tu saliste herido no es así, tú me sacaste?

—Sí mi Alfa, haría lo que fuera por usted.

—Ok, gracias Edril, creo que fue mejor que saliéramos nosotros heridos y no ellos, no me lo perdonaría si algo le pasa a mi gente.

—Usted es la mejor Alfa que nos pudo haber tocado, nadie podría ocupar su lugar como Alfa.  

—Déjate de sentimientos y prepárate para regresar a la naviera —asiente saliendo de la habitación.

Me despojó de la bata de hospital, la puerta es tocada, digo un simple adelante y por ella entra Yaren quien gruñe al verme solo en sujetador y tanga.

—Mi Alfa quiere provocarme un infarto.

—No estoy para insinuaciones ni romance el día de hoy —con el único hombre que tengo mis encuentros es con este ser cara de Adonis y cuerpo de dios del Olimpo.

—No sabía que sería recibido así por ti ¿Qué te sucede?

—Sabes bien lo que me pasa, no voy a estar tranquila hasta que atrape a los culpables, los voy a cazar uno por uno —digo en tono neutro.

—No sabes cómo me prendes cuando usas este tono, pero entiendo lo que sucede —Se coloca detrás de mí y besa mi cuello. —Podré verte luego, necesitas descargar todo ese enojo que cargas encima —Me giro para quedar de frente a él.

—Lo sé, te buscaré después que arregle esto.

—Saldré temprano para prepararte algo delicioso —No respondo y me colocó el pantalón y la blusa. —Afuera está tu tío —Cierro mis ojos y los abro.

—Estoy segura que va venir con sus cosas —Me colocó las botas y el saco.

—Te espero —Asiento.

Salgo de la habitación, en el pasillo me encuentro con mi Beta.

—Ya hable con Tamir él está demorando a los humanos, ellos quieren entrar.

—Vamos antes que entorpezcan todo.

—Sí.

—Naín hija, no puedes irte así, deja que los humanos se encarguen de las investigaciones o manda alguno de los lobos investigadores —Me giro hacia mi tío.

—No voy a permitir que ningún humano se encargue de las cosas que solo me competen a mí.

—Pero Naín, por poco y mueres.

—Tendrán que hacer mucho más que eso para matarme.

—No seas terca Naín —Lo miró con los ojos inyectados de rabia. —Te tengo la solución para eso Naín, solo acepta mi propuesta, solo debes con...

—Ya basta no me hagas perder el tiempo —Le digo cortándolo.

Lo dejó con la palabra en la boca y salgo del hospital, este es un hospital donde se atienden tanto humanos como seres sobrenaturales ya que todo los que trabajan aquí son seres sobrenaturales.

Subimos al auto, vamos directo a la naviera, se que alguien anda tras de esto, no se quien sea, pero las va pagar muy caro, cuando las encuentre, me las voy a descontar una a una.

—Naín y que vas hacer, no podemos llegar así como si nada, tal vez muchos nos vieron lastimada.

—Descuida Deka, entraremos por atrás, debemos recaudar todo lo que podamos, pero sobre todo lo necesario.

—Tendrás que usar algún hechizo.

—Ya lo tengo no te preocupes.

Al llegar al contenedor donde se dio la explosión, Deka y yo nos convertimos en una sola y empezamos a buscar no solo el olor sino también lo que quedó de la supuesta mercancía que había aquí. No se como llego, pero me daré cuenta por las grabaciones, nadie sabe que en cada contenedor hay cámaras.

Solo yo tengo la contraseña de cada una de ellas y solo yo tengo acceso a sus grabaciones. Desde que papá murió no confío en nadie, tal vez por eso les caigo mal a todo el mundo o tal vez sea por que no soportan que una mujer sea líder de una manada y no solo eso, sino que sea la dueña absoluta de una naviera tan grande y reconocida a nivel mundial.

Empiezo a recolectar todo lo que sea de gran utilidad hasta la los retazos de la bomba.

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—Alpha debemos revisar las grabaciones también.

—Si, con esto es suficiente, guarda todo esto —Le digo a uno de mis hombres, uno de los que se que daría su vida por mí.

Salimos de lo que queda del contenedor, por suerte la explosión solo se dio en este.

Voy dentro de las oficinas y me comunico con Tamir para que deje pasar a los humanos.

Edril entra, le hago una seña para que cierre la puerta, en la única persona que confío un poco es en Edril mi beta.

Saco mi laptop y empiezo a buscar las grabaciones, todas las cámaras están enlazadas con esta, busco las grabaciones de esta semana paso cada cuadro de las grabaciones buscando algo anormal.

Ya llevamos dos horas revisando y aún no encuentro nada.

—Tal vez no haya nada Alfa..

—No Edril se que encontraré algo —Algo en uno de los cuadros llama mi atención. —Ves lo mismo que yo veo.

—Si Alfa.

—Las revisiones de las cámaras fueron hace un mes ¿por que esta no está funcionando?

—No lo sé Alfa, como dijo le dieron mantenimiento a las cámaras hace un mes —Asiento hay varias cámaras que no están en funcionamiento y estás son las que van a los hangares donde están los contenedores, y eso sucedió solo una noche, las demás funcionaron bien.

Busco las grabaciones de las cámaras de los contenedores, doy con el contenedor donde fue la explosión, repaso la imagen una y otra vez.

No puedo creer lo que veo, me siento en la silla.

—Alfa es….

—Tráiganlo ante mi ya —Edril camina hacia la puerta. —Espera Edril llévalo donde nos encargamos de los traidores...

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