Vladislav se inclinó hacia adelante, sus ojos estaban más oscuros, más penetrantes, observaban cada uno de sus movimientos.
—No se trata de ser una niña, Adara. Se trata de tu naturaleza recién despertada. Tu loba está ahí, dentro de ti, esperando el momento adecuado para salir. Y te aseguro que no sabes lo que eso implica —recalcó—. Y volviendo a lo que acabas de advertir, lo había olvidado. Había olvidado que la lobita recién descubierta es una muñeca de la gran manzana, de hollywood, supong