Vladislav había sido dueño de su mundo durante años. Líder de su manada, alfa imponente, empresario reconocido y con una naturaleza mafiosa que dominaba cualquier situación, se encontraba, analizando cada detalle de todas las operaciones que supervisaba personalmente. El eco de la tensión que había sentido la noche anterior seguía vivo en su mente, como una sombra que se negaba a desaparecer. El sueño, el deseo inexplicable, seguía dándole vueltas.
Recordó que la noche anterior había ignorado a