Vladislav le sostuvo la mirada, sabiendo que mentirle sería inútil. Aun así, lo hizo.
—Escuché algo entre los árboles. Fui a comprobar que no hubiera peligro.
Adara no respondió de inmediato. Lo observó, como si intentara leer lo que había detrás de su expresión. Algo en ella —su instinto, su esencia— sabía que había más de lo que él decía. Pero decidió callar.
—Ten cuidado —murmuró finalmente—. Sospecho que este bosque… no es como los demás.
Él asintió, intentando no fijarse en cómo su voz lo