Adara apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando Blade intentó alertarle del peligro, pero en un parpadeo, los espectros comenzaron a rodearla. La energía oscura que se había desatado en la mansión parecía cobrar vida propia, como si la misma casa hubiera quedado atrapada en la magia de esos intrusos. Los pasos de los espectros eran pesados y resonaban en la oscuridad como ecos de una tormenta lejana. Adara, sin embargo, no podía moverse. El llamado de Blade le había llegado tarde.
Ahí se dieron