Adara apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando Blade intentó alertarle del peligro, pero en un parpadeo, los espectros comenzaron a rodearla. La energía oscura que se había desatado en la mansión parecía cobrar vida propia, como si la misma casa hubiera quedado atrapada en la magia de esos intrusos. Los pasos de los espectros eran pesados y resonaban en la oscuridad como ecos de una tormenta lejana. Adara, sin embargo, no podía moverse. El llamado de Blade le había llegado tarde.
Ahí se dieron cuenta que una bruja acompañaba a los espectros. La magia de esa bruja la mantenía atrapada, como una red invisible que la restringía a cada movimiento.
—Debemos salir de esto —gritó Adara con la voz distorsionada al ser Jazz la que actuaba en ese momento, las garras de sus uñas se afilaban pero el resto de su cuerpo parecía no reaccionar.
«Aguarda no te fuerces… no no fuerces… ellos lo harán», le dijo Adara en la mente a su loba que en su naturaleza salvaje buscaba desprenderse con un movimient