Cinco años atrás...
—Doctora, podemos reunirnos. Tengo información relevante sobre el caso Duarte, de extorsión. —Thiago colocó la carpeta sobre el escritorio de Verónica.
—Siéntate Fernándes. —ordenó ella.
El joven abogado tomó la silla y se sentó frente a su escritorio.
Para él, Verónica Fuenmayor era una mujer indiscutiblemente atractiva. Desde el primer día em que comenzó a trabajar em el bufete Fuenmayor y Asociados, comprendió que ella no sólo era la dueña del lugar, sino su eje a