—¿Cómo está ella? —le preguntó de pronto Marco a su mejor amigo, Heldran, mientras volvían de regreso del bosque dónde hicieron cacería junto a otros lobos.
Particularmente ese día Heldran estuvo callado, y la mayoría del tiempo lo sorprendía haciendo muecas de enojo, sumido en sus propios pensamientos.
—No lo sé. —contestó, sintiéndose obligado por las miradas punzante de la manada en su espalda tras escuchar la pregunta de Marco —. Posiblemente ya tenga un mejor tratamiento.
Marco se mantu