Giorgio me pidió no salir de su casa, pero sin él, me sentía muy sola y tenía muchas cosas que hacer, entre ellas volver a la empresa. No podía simplemente dejarle todo en manos de Pietro. Necesitaba volver, enfrentar la situación y también resolver el tema del divorcio. Necesitaba acelerar las cosas y encontrar la manera de no cederle nada de lo mío a ese infeliz.
Me puse en marcha. Cuando salí al jardín, Alessandro estaba allí con mala cara. Me acerqué a él y le di una pequeña sonrisa.
—¿Pued