La tormenta llegó al amanecer.
No una tormenta común. Un monstruo de viento y agua que azotaba la instalación con furia primordial, haciendo temblar los cimientos de concreto y arrancando antenas de comunicación de los techos.
El desayuno fue cancelado. Los turnos, reorganizados. Y por primera vez desde mi llegada, el personal del Nivel Blanco se movía con algo parecido al caos.
Era la oportunidad que necesitaba.
—Señorita Vega. —La doctora Vásquez apareció en mi puerta a las siete de la mañana