Justo cuando la videollamada acabó, Anastasia se acercó.
―¿Por qué tardas tanto, cariño? La comida se ha enfriado, la calentaré de nuevo para que te llegue con amor al estómago. ―Dijo la esposa, llena de preocupación por su esposo al que ahora se le nota un semblante relajado y sonriente.
Anastasia se pregunta con celos, ¿quién ha hecho tan feliz a este hombre?
―Solo han un par de minutos, cariño mío, tu suegro es muy insistente y me ha robado tiempo. ―Mintió.
―Por cierto, he hablado con la n