Se llegó la tarde y desde que Valentina ingresó en la habitación no ha vuelto a salir. Javier se sorprendió y a la misma vez le preocupaba que ella hubiera escapado por la ventana.
La puerta estaba bajo llave, por lo que tuvo que utilizar equipo especializado para abrir aquella puerta de aspecto sofisticado. La chica yacía recostada en la cama, envuelta de pie a cabeza con varias sábanas. Estaba temblando de frío, aunque la habitación tuviera encendida la calefacción.
—Valentina, levántate, ve