Javier la siguió para persuadirla. Era muy importante que ella lo acompañara a esa cena y ella no se podía negar.
—Valentina. No me importa lo que digan las redes sociales y tú también deberías de ignorarlas.
Tienes una hora para que nos vayamos.
—¿De verdad, quieres que te acompañe?
—Entonces no te lo estaría pidiendo. Quieras o no, deberás hacerlo.
—Pero… yo no puedo asistir.
—¿Te atreves a desobedecerme?
—No tengo ropa adecuada para representar a la esposa del millonario Javier Montalván—.