En cuanto su cuerpo tocó el agua, la transformación comenzó. La magia la envolvió como un susurro antiguo. Su cabello, antes opaco, se tiñó de un rosa brillante con destellos violetas que danzaban bajo la luz. Su rostro, que durante años se había escondido bajo una apariencia anciana, rejuveneció con una luz suave que pareció acariciarla desde dentro. Su piel se tornó tersa, luminosa; sus labios adoptaron un rosa dulce, como el de las flores de coral.
Entonces apareció: su cola. Una cascada de e